jueves, 30 de mayo de 2019

Reseña del curso "Gérmenes de infelicidad" del Teléfono de la Esperanza.


Comencé este curso creyendo, en la primera reunión, que el nombre era “Los gérmenes de la felicidad”, por haber leído mal, o por no querer creer que un curso de autoayuda pudiese tener un nombre tan “poco atractivo”. Sin embargo, durante el transcurso del mismo, caí en la cuenta de la gran importancia que tiene estar bien informados de aquellas conductas y comportamientos nocivos que casualmente muchos compartimos y de los que no somos conscientes, pero no nos permiten lograr el estado de bienestar y calma internos que añoramos de manera constante.

Cuando llegué al primer encuentro solamente vi un grupo de personas desconocidas. Bastó muy poco tiempo para que pudiese cambiar todo en un solo día. Cuando llegamos al lugar provisional de reunión mientras la nueva sede del Teléfono de la Esperanza estaba en obras, comenzamos enseguida un ejercicio sencillo y rápido para conocernos, consistente en, si no recuerdo mal, decir unas cinco cosas sobre uno mismo. Después comentamos entre todos lo que sacamos en claro sobre la impresión que nos había dado la forma de ser de cada uno de los que estábamos allí. ¡Con qué facilidad se me abrieron los ojos! Vi de repente, y con mucha claridad, que no era la única con tormentos internos.
María, al ir finalizando el encuentro, dijo exactamente lo mismo que yo había concluido esa mañana: vas por la calle y todo el mundo parece estar “feliz”, tener andares ligeros y ninguna preocupación, pero no sabes qué puede estar pasando por la cabeza de cualquier persona, todos tenemos problemas, todos tenemos nuestra propia lucha, nuestra propia misión.

Estaba en una temporada en la que me sentía, para variar, especialmente sola. Ese día mi soledad se mitigó un poco, me sentí acompañada. No me hizo falta haber estado hablando demasiado tiempo con nadie y… me sentí comprendida. Isabel me cogió de las manos y me dijo que mi presencia allí haría muy bien (casi se me saltaron las lágrimas). Me fui con la certeza de querer continuar con ellos hasta el final del curso, y sorprendida con la hermosa sensación que tenía de que algo había cambiado dentro de mí.

Con cada uno de los temas semanales, lo que hemos aprendido nos ha ayudado a investigar en nosotros y nosotras mismas para sacar a la luz nuestras preocupaciones personales y sincerarnos con y entre nosotros. Nos hemos convertido en un grupo en el cual se ha creado un sentimiento muy bonito de confianza y apoyo mutuos, un grupo de personas con una voluntad común: trabajar en nuestra propia felicidad. Y durante el tiempo que ha durado esta experiencia, se ha formado una especie de paréntesis en nuestras vidas en el que hemos podido trabajar a fondo y, lo mejor de todo, en compañía.

Un paréntesis en esta etapa de mi vida que es muy valioso e importante para mí y recordaré con mucho cariño.

Muchísimas gracias, María Elena, Reyes, María, Isabel, Patricia y Javier. Ha sido un enorme placer haberos conocido y haber podido disfrutar de este curso a vuestro lado.

¡Espero que nos volvamos a reunir pronto!


(Será publicado en http://telefonodelaesperanzaenleon.blogspot.com)

sábado, 4 de mayo de 2019

Aborto.

Quiero matar el concepto del tiempo.
Quiero desatar los nudos que me unen a esta realidad.
Quiero quitarme la cara, el cuerpo, el nombre, los años, la mente.
Quiero flotar en el limbo,
no ser de nadie,
de nada.
Ser desconocida,
estar desaparecida,
no ser recordada.
No guardar rencores,
no acordarme de mis experiencias.
Olvidar todo este mundo,
todas mis locuras,
todos mis pensamientos.
Quiero ser nada.

jueves, 25 de abril de 2019

Éter.

Parece que nos han dejado solos
con un trabajo
frío y cruel.
Con solo un dolor
y una sola muerte.

Cenizas que se lleva el viento.

¿La vida?

El cielo se abre
al traspasar nuestra sombra.
La vida está
en la oscuridad que detestamos.

Hay largos caminos olvidados
en nuestra historia
que no estamos por ver.

Mira esta arena en mis pies.
Después de este desesperante desierto,
de toda la espera,
de que no había agua...

De que por Dios, ¿cómo se fue?
¿Cómo se fue, por Dios,
el Espíritu?

"Dios mío, Dios mío,
¿por qué me has abandonado?",
dicen todavía por ahí.
Tristes.
No saben que nosotros
somos Dios.

Expuesta yo estoy
en el mismísimo medio de la Nada.
No tengo casa.
Confusa,
me creo solitaria.

Tengo miedo de ti,
del Amor,
porque clavada no tengo una corona,
clavadas tengo
de las tuyas
diez mil diferentes espinas.

Me habitan en el cuerpo
como en la cabeza
diez mil locas ideas:
yo que yo
que mi yo que yo yo yo.

Son estas penosas vidas pasadas.
Tras pasar diez mil veces
por la Rueda de la Fortuna
yo ya no las quiero ver.

Entonces hoy caen en mi pesar las tristezas
de que desconocía
de la muerte de mi ser.
Y ante la ansiedad de ver
que mi boceto
se va desdibujando,
la muerte solo está ahí
callando.

Al final sí,
solo sopla el viento las cenizas.

¿La vida?
La Vida no.

lunes, 22 de abril de 2019

Espejos.

Al otro lado hay un pozo
donde escondemos toda nuestra miseria.
Donde, desde hace mucho tiempo,
escondemos la vergüenza
de ser expulsados del Edén.

Y con el miedo
en nuestro continuo parlotear,
nos miramos los unos a los otros
en las calles,
en los espejos.

Luego llegamos a casa tristes.

¿Sabes que mi mismo pozo
está en el pozo de tus ojos?
¿Que la misma vergüenza
está dialogando consigo misma?

Y que, sin embargo,
mi misma belleza
sigue estando en la belleza de tu ser.

La luz única
que irradian nuestras almas 
alumbra esta senda abarrotada
de guerra y asaltos
de piedras de otros
y otros esquemas.

Caminamos, caminamos...
siendo de la luz,
al final vamos de la mano.

sábado, 17 de noviembre de 2018

La contraposición de la pasión frente a la nada.

Observé la profundidad de su mirada, observé su dirección, observé sus gestos, observé sus palabras, analicé su rostro, su respiración, sus movimientos, observé sus intenciones, y finalmente le pregunté: "¿Qué escondes? A lo que me contestó: "No escondo nada".

sábado, 20 de octubre de 2018

jueves, 9 de agosto de 2018

La cruz que llevas a cuestas.

Es
precisamente la cruz
que llevas a cuestas;
la sangre que derramas
por el camino
antes de serte clavada la estaca;
el placer de tus garras que
con dolor
arañan tu piel y tu cara;
los llantos que al aire exhalas;
el trastornado brillo
de tu inteligencia;
tu nocturnidad;
el frío, la muerte y la luz de la Luna
que cubren tu aura,
lo que me embauca.

En esas cuencas,
como pozos,
tus profundos ojos
felinos,
ágiles, apagados,
que brillan más que mi edad,
tienen esa peculiar malicia y...
parecen saber más
de lo que quieren hablar.

No te amo pero
no te voy a poder olvidar.

El ego en la New Age presente.

La ira y el odio que me produce observar la falta de consciencia de las personas que lideran o tratan de liderar en el mundo de la espiritua...