Parece que nos han dejado solos
con un trabajo
frío y cruel.
Con solo un dolor
y una sola muerte.
Cenizas que se lleva el viento.
¿La vida?
El cielo se abre
al traspasar nuestra sombra.
La vida está
en la oscuridad que detestamos.
Hay largos caminos olvidados
en nuestra historia
que no estamos por ver.
Mira esta arena en mis pies.
Después de este desesperante desierto,
de toda la espera,
de que no había agua...
De que por Dios, ¿cómo se fue?
¿Cómo se fue, por Dios,
el Espíritu?
"Dios mío, Dios mío,
¿por qué me has abandonado?",
dicen todavía por ahí.
Tristes.
No saben que nosotros
somos Dios.
somos Dios.
Expuesta yo estoy
en el mismísimo medio de la Nada.
No tengo casa.
Confusa,
me creo solitaria.
Tengo miedo de ti,
del Amor,
porque clavada no tengo una corona,
del Amor,
porque clavada no tengo una corona,
clavadas tengo
de las tuyas
diez mil diferentes espinas.
Me habitan en el cuerpo
como en la cabeza
diez mil locas ideas:
yo que yo
que mi yo que yo yo yo.
Son estas penosas vidas pasadas.
Tras pasar diez mil veces
por la Rueda de la Fortuna
yo ya no las quiero ver.
Entonces hoy caen en mi pesar las tristezas
de que desconocía
de la muerte de mi ser.
Y ante la ansiedad de ver
que mi boceto
se va desdibujando,
que mi boceto
se va desdibujando,
la muerte solo está ahí
callando.
Al final sí,
solo sopla el viento las cenizas.
¿La vida?
La Vida no.
La Vida no.
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